A la deriva
Es una gota cruel la última de la clepsidra para aquel que no encuentra el norte en ningún lado. De nada le sirve dibujar figuras en los cielos, porque desconoce las estrellas. Solo repite un par de historias que lo ayudan a enfocarse como talismanes. El hombre en el laberinto que conoce su destino al ver la sangre de la bestia en el suelo. Un hijo ambicioso que no se conforma con ver el Sol de lejos. Un general que sabe que cruzar un río es no volver, pero que igual no puede volver. Un ciego que llora a una o dos mujeres y se refugia en la erudición y la distancia. Un desertor que dibujó su propia bandera y busca la gloria en sus pequeñas guerras personales.