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Meditaciones teológicas

Es muy probable, estoy casi seguro, que en el Árbol del Conocimiento no había ninguna serpiente, menos aún una manzana con el Conocimiento, o la Verdad. Lo que había era una prueba para demostrar la fidelidad a Dios (en la que fracasamos) respetando su prohibición. El conocimiento (en minúscula) es una herramienta que nos fue dada para sobrevivir sin defensas naturales, muestra irrefutable del amor paternal. Por ende, las sombras de nuestro destino no son más que tibias proyecciones de aquel pasado desconocido para la mayoría. Cuya falta pagamos aún, con un precio muy alto. Muchos, seguramente, se auto convencen de inocencia. Sin embargo, como es el caso del escorpión, hay cosas que son propias de nuestras naturalezas. No es vano entonces el comentario o análisis que Borges hace con respecto a los hombres, todos los hombres son el hombre. Adán, ciertamente, es sólo una figura ilusoria, un espejo, donde todos podemos mirarnos. Lo cruel no es el castigo en sí. Por el contrario, tod...

Reflexión de cinco minutos

Todas las palabras que me esperan para ser escritas y que están guardadas en el inhóspito desierto de mi corazón, sólo poseen una respuesta y estoy seguro que no es la que busco. Pues no hay solución a mi problema, o a mis problemas. Desde el cielo caen esas lágrimas, que como dagas penetran mis vestiduras y me hielan la piel. Son, todas ellas, un extraño espejismo de lo que significa ser persona, de vivir, de sentir y sufrir. Hay un par de lugares que me esperan pero que desconozco. Hay una o dos personas que fueron cruelmente castigadas por mi causa. Hay una armadura que me condena y una máscara que dice ser yo. En mi órgano vital, donde la lluvia es recia y se esconden los mapas de mis destinos, muchas personas viven más allá de sus propias vidas. Un espejo se ríe y mi reflejo me aterra, me he convertido en mi mejor enemigo.

El Poderos Hechicero

"Soy también el más idiota. Amo a otra persona más que a mí mismo, he enseñado a mi amada cómo atarme a ella y, ahora, nadie me puede liberar" Merlín Según cuentan algunas antiguas historias, el más poderoso mago de todos los tiempos, capaz de ver el futuro, enseñó a su amada el hechizo más poderoso que conocía y ella lo utilizó para encerrarlo por toda la eternidad. Muchos dicen, o creen, que sigue esperando en algún lugar el momento de ser liberado. No es difícil dilucidar el motivo de su derrota, el amor lo cegó totalmente. Tampoco cuesta entenderlo. Pobre y viejo Merlín, cuán grande era la belleza o la inteligencia de esa mujer para velar tu mirada todopoderosa. Seguramente el color de sus ojos era muy profundo, o su sonrisa sumamente contagiosa. Tal vez sus palabras eran versos en los oídos mortales, o su suspicacia tan atractiva que invita a imitarla. Antiguo sabio, tú sabías bien que destino te esperaba y simplemente te entregaste, necio y tonto. Conocías ...

Final de la historia

“Que el cielo exista, aunque nuestro lugar sea el infierno”. J.L. Borges “Transformar lo malo en algo más, algo distinto, algo que sirva, es un don que va más allá de todo lo que se puede pagar con dinero”. M.S.D.D Hace algún tiempo me vi envuelto en una situación un tanto desagradable. Al retornar a España conocía a una mujer muy particular. Era bella, en demasía. Muy adorable y conversadora, me gustaban sus ojos, su sonrisa y un gesto en particular. Al dudar, miraba hacia el cielo con inquisidora preocupación, mordiéndose el labio inferior y a veces apoyaba el dedo índice de la mano derecha en su pera, para acompañar la mueca. Esa combinación de movimientos me enamoró. Primero jugueteamos un poco, como es común para mí. Las cosas precipitadas no son capaces de atraer mi atención mucho tiempo, en cambio, el fuego que se enciende lentamente suele tener mejores brazas. Digamos que el primer beso se hizo esperar un buen tiempo, cosa rara en esta época, pero un tanto románti...

Pasiones secretas

Estrellas, primavera y el sol de la mañana. Hay un par de dudas sobre la vida que me incomodan pero hay algo que sé con certeza: tú eres lo único que se compara al paraíso. No hay ya necesidades de Caínes, ni de frutas prohibidas, ni de serpientes lascivas. Lo único importante es el brillo de tus ojos, que no son rojos en la fotografía y el valor intrínseco de tu sonrisa, que no es fría. Sólo falta saber cómo sigue. El mundo se puede interponer, pero no importa. Tus padres se pueden oponer, pero no interesan. Quizá no estés segura y eso me llena de preguntas, pero al fin de cuentas qué cosa es indiscutible. Espero impaciente el momento de verte, de hablarte, de tocarte. Detesto partir después de un momento, puesto que las largas horas parecen menos que segundos en tu compañía. En algún lugar nos espera una vida tranquila; desechemos esa idea y vivamos con furia nuestra pasión, que si el amor es fuego debemos quemarnos los dos.

La vida, ese arcoíris de misterios

¿Qué pasa cuando la vida te ve y mira para otro lado? ¿Qué pasa cuando todas las ventanas y puertas están cerradas? ¿Qué pasa cuando el mundo grita: basta y sientes que todo estalla? ¿Qué pasa cuando todos saben que disparaste tu última bala? ¿Qué pasa cuando la edad es una barrera impenetrable para amar? ¿Qué pasa cuando el balcón de Julieta ya no te inspira? ¿Qué pasa cuando te dicen adiós a larga distancia y no tenes posibilidad de llorar la partida? ¿Qué pasa cuando la musa es imposible? ¿Qué pasa cuando las preguntas te ahogan y las respuestas te evitan? Las sombras asfixian toda posibilidad de felicidad. Pero la vida sigue y nada impide que tu también.

Musa silenciosa

Estás allí, sentada, anonadada ante alguna reciente dificultad. Yo estoy afuera, observando desde el silencio tu cansada belleza, la forma de tus ojos en tu rostro bronceado. Estoy en las sombras, pero no por voluntad propia, no. Te has llevado contigo toda la luz de este lugar que ahora es muy frío. Te escribo desde la distancia, esperando comprender tu magnificencia, la grandeza de ese ser anónimo para mí. Hay dos o tres verdades que no conocerás. Un peluche que tengo guardado y nunca te daré. Un par de besos que arrastraré conmigo el resto de los días que me esperan. Sin embargo, en el embriagador sentimiento de admirarte, temo acercarme e interactuar. Es una adoración similar a la que algunos tienen por Dios. Al estar tan lejos no admite errores y es perfecto. Quizá lo sea, quizá tú lo seas, pero al no poder comprobarlo sólo nos resta la fe. La fe es amor, el nuestro es platónico. Seguiré caminando distraído, en un ensueño contante, imaginando esas palabras que no diré. Mi...