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A lo lejos

Para Gisela Está triste el cielo y llora. Es la lluvia mi tormento, pues mi cielo es persona. Y esas lágrimas que brotan en dos parejos torrentes que recorren,para mi envidia, con impunidad esas mejillas sonrojadas por el desconsuelo. Las nubes también me cubren, pero soy distinto, hay formas de llorar que no involucran una exteriorización. Tal vez no ser el causante de tu pena no sea tan doloroso como no ser capaz de descifrar la clave hermética que esconde tus sentimientos. El tiempo se nos escapa de los relojes y tú sigues esperando ese tren en el andén, pero hace mucho que paso, que se ha perdido. La distancia que nos separa, no es infranqueable, pero no me atrevo, mejor mirar desde lejos. Al fin de cuentas, en breve llegará mi momento de partir y mañana ya estaré pensando en otra cosa. Pero desde lejos te deseo una suerte infinita, o mejor aún, que un día encuentres al héroe que destituya tus pesares...

Dilucidar

Fuiste en el principio el planteo de una duda que atrapó mi curiosidad. Es evidente y conocido, que ante tal estímulo, no soy capaz de resistirme y me vi obligado a prestarte demasiada atención. Pero con el pasar de los días, y de un par de lunas, los otrora tan atractivos enigmas de tu ser se desvirtuaron lentamente. Tus caprichos se toparon con los míos y ellos están desde antes de tu existencia. En el final, que estás desnuda de los adornos que mi imaginación te otorgó, veo que lo que quiero vive sólo en mi mente.

Consecuencias no deseadas

                                                                                        Para Larita Existe cierta clase de bondad oculta en quienes nos envidian, lastiman o abandonan. Los que nos envidian, indirectamente reconocen nuestros méritos sobre uno o varios aspectos. Los que nos lastiman, nos muestran las debilidades físicas o emocionales que tenemos y nos invitan a superarlas. Los que nos abandonan, abren puertas inesperadas y nos obligan a conocer personas que antes no imaginábamos. Todo dolor, rem...

Misceláneas

Desde el auricular sonaba una ceremonia religiosa, el Indio encabezaba la misa. Afuera llovía, pero no importaba, la promesa que ofrecían tus brazos era capaz de protegerme de cualquier tempestad, cuánta nostalgia. Los plazos me exigen entregar un poema más, es mi alivio y mi tortura, despertar la locura de los corazones que se abren ante mí. Desde lo lejos alguien me llama, pero lo ignoro, estoy reflexionando sobre las temáticas que me agradan. Tengo amigos invisibles, que quizá nunca vea, pero que desde lejos sienten lo mismo que yo al escribir, aunque leyendo. Una escena en particular siempre se rememora en cada memoria, la mía tiene que ver con una rosa roja y un beso. Christo me comenta los ardides que inventa frente a las dificultades de la vida y siempre es capaz de robarme una sonrisa. ¿Seremos, acaso, demasiado raros como para conformarnos con lo que nos toca? Sin género ni orden, e...

Retorno

Te perdí a manos de aquellos que se suponían mejores y ahora te recupero gracias a mis Palabras Prohibidas. Tantas letras venenosas derramadas sobre diversos papeles, que como lágrimas añoraban tu retorno, consiguieron su objetivo. Pero en ese discurrir del tiempo, muchas cosas han cambiado. Entre ellas algunas personas que me rodeaban o los lugares que frecuentaba. Cortémosle la cola al ouroboros para que no tenga nada que morder y el ciclo se rompa. Te perdí y ahora te recupero, pero ya hace mucho que no te quiero.

Quiebres

Con lentitud se van rompiendo las ataduras que nos hunden en el pasado. Con esos lugares nostálgicos y de nostalgias, que un jueves cualquiera evocan recuerdos de caminatas al anochecer o besos de medianoche. Las fiestas a las cueles ya no se asiste para no tentar a la suerte, no tan azarosa, de la vieja cara amiga. Los nuevos grupos, las renovadas amistades, las charlas en diferentes lugares y la sospecha que reside siempre en el pecho de quienes nos leen. Explicaciones cada vez más forzadas sobre las motivaciones que empujan a la creación artística. Alguna nueva flor que ilusiona y desilusiona, como siempre. Cosas que cambian, cosas que siguen iguales.

Antes de escribir

Hoy fue uno de esos días en que todas las personas se ven absurdamente iguales por las calles. Algunos se me hicieron familiares, pero fui incapaz de definir el origen de esa incomodidad. Las efemérides de mi vida recuerdan que se cumplen tantos años de hechos ahora sin sentido. Mientras mi agenda me tiraniza con horarios incumplibles y visitas protocolares a Santos y Notables. Los mensajes que llegan no traen buenas nuevas y uno siente la nostalgia del evangelio y todo aquello que perdimos al entender. El gris de las veredas se superpone con la colorida basura que reside en ellas. Una lata es pateada como una pelota y su repicar en el suelo distrae a dos o tres transeúnte. No hay hojas ni computadora cerca, tendré que esperar hasta el anochecer cuando las cadenas que me atan se aflojen un poco.