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Ciclos

Se escapó de uno de tus ojos, que son como mundos perdidos, paraísos perdidos, hace tiempo. La vi bajar sin peajes por tu mejilla, pasar sin escándalo por la comisura de tu boca y caer al suelo. Iluso de mí, al pensar que allí terminó su viaje. Algún trapo viejo la limpió, pero no para quitarle la vida, sino para transportarla a otro destino. Por alguna cañería se mezcló con desechos menos nobles de nuestra humanidad. Llegó al mar, que es un infinito limitado, para descansar entre otras sales. Pero el sol así no lo quiso, y con sus rayos la evaporó. La tormenta la depositó en un campo lejano alimento de plantas o animales. Mañana quizá esté en el plato de cualquiera para luego ser llorada una vez más. Esperemos que esa vez sea de felicidad, así su existencia estará justificada.

Planes frustrados

Cuando algo comienza, independientemente de lo que sea, la mitad de las posibilidades, al menos, está en contra de su realización. Algunas, incluso, están desde el inicio destinadas a terminar. Como los sueños, la vida, y esa extravagante melodía que tiene armonía solo cuando nadie la escucha. Ayer el amor se nos escapó de las manos para corretear libremente en nuevos campos fértiles. Tendrás en breve nuevos compañeros que endulzaran tus oídos y tus labios. Habrá, quizá y con suerte, nuevos balcones bajo la luna que albergarán mis renovadas esperanzas. El pasado es esa nostalgia, ese recuerdo difuso y a veces mentiroso, que nos acompaña y define, pero que hemos perdido y por eso es nuestro. El futuro es insalvable, utópico y falaz, un tiempo en el que nunca vamos a vivir realmente, más allá de que lo añoremos o imaginemos que va a manifestarse como queremos. Pero el humilde presente, el hoy, lo único palpable, no nos enfrenta, no nos cruza, el pobre no nos ha entendido. Un abismo crece...

Motivo secreto

Se esconde en algún recóndito lugar de mis sueños el hermético motivo de mi perseverancia. Un día de lluvia, enemigos por todas partes. Ninguna alternativa de escape. Una única posibilidad: luchar hasta el final y el milagro. La tarde otoñal que nos rodea lento y nos asfixia en un desesperado grito de vida previo al fatal invierno pero con la esperanza de la no tan lejana primavera. El ocaso de la rosa que pierde sus pétalos inexorablemente en la tibieza de una tarde que no se conmueve por ella, pero no sabe que muere y la ignorancia es su consuelo. Un juguete roto en el fondo de un cajón, olvidado por las sombras y los dedos, que recuerda el día previo a su ruptura y sonríe. Esas situaciones no me entienden, pero sus protagonistas sí.

Obstáculos naturales

Las palabras solo vienen a cuento cuando estamos lejos, cerca tienen un valor escaso. Las distancias no se miden solo en metros o kilómetros, también en horas y días. El tiempo me separa de algunos libros, viejos y nuevos, que tal vez no escriba nunca. Me separa de personas que fueron parte de mi historia, que fueron importantes y se fueron. En cambio, la posición geográfica se ha transformado en una cordillera que anhelo cruzar. Pero está nevando y el frío se hace insoportable...

Último poema

Los libros se terminan como se termina la vida, con la tristeza del final. Se publican y dejan de ser nuestros, pero se perpetúan los errores que vivirán hasta la última edición. Las reacciones serán muy divergentes, entre felicitaciones e insultos, nunca faltará el necio sin capacidad que intentará juzgar algo que escapa de su imaginación. También se terminan los amores, culminación de una historia y leña para la creación artística. Las palabras a veces abundan, pero al fin de cuentas, no alcanzaron para evitar el comienzo de este poema. Muchos dirán que fue un error comenzar lo que terminó y creó este libro que ya termina. Yo diré que nunca es un error algo que al morir deja un cadáver combustible de algo nuevo. Nunca es un error lo que nos hiere así porque significa que importó, por más que duela y duela y duela...

Antes del silencio

Caminar separados, en una noche fría, no era lo mejor pero la temática lo exigía. Algunas estrellas escapaban al velo que ofrenda vivir en una ciudad de luces, con sus ruidos, con sus olores. Los esfuerzos, los sacrificios a veces sirven para nada y se hace inminente el final, el fracaso, la derrota. Con el tiempo uno sacará conclusiones, determinará culpas, formará rencores. Pero en el momento la situación suele requerir un esfuerzo desmesurado de compostura, de autocontrol. Los motivos pueden variar: alguien más la espera, el amor se perdió, las diferencias nunca se pudieron superar, estadios diferentes de maduración, rara vez importan. Importan las cuchillas del clima, alguna gota pasajera en un rostro, la imposibilidad de frenar la catástrofe. No es relevante el contexto, los amigos, alguna sombra pasajera de alguien del pasado, las formalidades. Importa tener a medio metro alguien que dice ...

El desconocido

El calor agobia a los transeúntes como a los tripulantes del colectivo en el que me toca viajar. Se mece como los brazos de una madre provocando el sueño de más de uno, en los que me incluyo. Un joven, de mi misma edad, se sube cabizbajo, llamando mi atención al instante. Algo en sus ojos se me hace conocido, no lo entiendo, pero lo conozco y ya no puedo dejar de intentar saber qué. Camina muy despacio, incluso parece no percibir que el vehículo está en movimiento y que una anciana distraída casi lo choca, dos veces. Solo camina, por el pasillo largo y abarrotado, mirando los cordones de sus zapatillas. Yo lo miro, ya sin vergüenza, la curiosidad me supera, me trasciende hasta un punto inimaginable. Se detiene al costado de un asiento y sigue observando el metálico y gris suelo. ¿Qué es capaz de lograr esa mirada? Mezcla de tristeza y nostalgia. Algún familiar en una situación terminal, es una fuert...