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Una ráfaga de claridad

Despacio, muy despacio, se acerca y me asfixia la sensación de tenerla cerca. La realidad se difumina entre su presencia y su ausencia. En qué nuevo estadio se encuentra mi persona, cuando ya no se ven límites entre nuestras sombras. En algún libro reposa la respuesta a la pregunta que no hacemos. El sol pierde cada vez más su importancia, ya no importa qué se cante en las canciones.

Trayectoria solar

Se erige como ironía que envuelve nuestra historia y nos corroe como el tiempo. Es esa meta que surge de nuestros anhelos más profundos, utopía de la ventana Este, donde sale el Sol. Pero nuestras piernas se fortalecen y el infinito comienza a padecer de finitud. Lo que era imposible de superar, se alcanza, se posee y su valor se pierde. Nuestras esperanzas nos piden lo que no tenemos, obtenido se vuelven obsoleto. Tal vez sea cierto que amamos nuestros deseos, más que otras cosas. Aunque olvidamos que lo querido no siempre tiene su paralelismo con lo necesitado. El día se termina por occidente, las demás estrellas comienzan su jornada de protagonismo.

La necesidad de escalar

El reloj pierde la cuerda con el tiempo, al igual que se gastan las baterías. El río se lleva con la lentitud de su discurrir tímidos granos de arena. Se ha escrito la línea que te justifica, o viviste el segundo que te corresponde. Lo que queda es la bendición que no nos corresponde, el don que no merecemos. Pero no somos capaces de verlo, no podemos, no es nuestro talento. Y pensamos que el reloj se dará cuerda solo, que las baterías son infinitas. Vemos que se deposita arena en las orillas, pero ignoramos lo que va al mar. Seguimos escribiendo más allá de lo mejor, viviendo más segundos después de los mejores. No podremos nunca resistir la tentación de sentarnos o buscar una nueva cima, ignorando las laderas. Y nos olvidamos, sin pena ni tristeza, que en ellas está la vida.

Temores

Está allí, entre nosotros pero no lo podemos ver ni tocar. Es algo que está más allá de nuestro alcance, pero también somos nosotros. Nos sumerge en sus redes y nos ahoga despacio. Caer es la regla, difícil desobedecerla sin pagar un alto precio. Tal vez sea el sabor de la cicuta en la boca de Sócrates.

Sin luces

Pocas cosas son capaces de satisfacer por completo a alguien. Ese alguien puedes ser tú, que relees estas letras buscando algún segundo o tercer sentido. Pero no hay muchas vueltas, en un punto te diste cuenta que con lo simple no alcanza. Y los lujos que necesitas, no siempre materiales, son inalcanzables. Ninguna paz es duradera, no hay tregua posible contra el tiempo. Y es siempre lo mismo, el mundo te rodea, te sumerge, te ahoga.

Obstáculos

Tal vez sea un mísero grano de arena, pero para más de uno es muralla en el camino. Y si se presenta, no importará no ser del tamaño de una hormiga ni nuestra capacidad para saltar, es infranqueable. El horizonte es oasis prohibido en las crisis, pues nos están vedados los soles propios de los días de claridad. Y nos arrastrarán las noches de llanto y tristeza, pues estaremos frente a un obstáculo que no podremos superar. Será acaso castigo del Verdadero, o una simple jugada de la mente, no nos importará el origen. Se pierden las palabras en el aire, suenan canciones en la radio, el mundo gira sin detenerse. Mañana se sumarán más granos, si nos frena uno, en poco tiempo tendremos un muro delante. Difícil tarea es retroceder en el tiempo para un mero mortal.

Cantante distante

El día se apaga como la vela que reciclaré mañana. El velo tenue de la noche acapara la atención de los pensadores, e invita a oscuros pensamientos y reflexiones. Más allá del mar quizá una sirena me esté cantando la canción que me define. La morfología queda exenta: ave, pez, genio, mujer, combinaciones posibles. La melodía puede ser un tanto melancólica y la letra un presagio del resto de mi vida. Tal vez tú también estés en su boca, pero la ignorancia nos sumerge. Dónde y cuándo lo sepamos, solo se me ocurre el gélido momento preludio del final. En el alba, la luz disipará las fantasías, dejando espacio a la rutinaria monotonía.