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Despedida alternativa

Amiga, te marchas sin más, sin siquiera cerrar la puerta. Queda en la mesa esa taza de café que nunca terminarás y en mi corazón la sensación de vacío final. Vacante quedará tu lugar. Qué más importa, yo no lo sé. Comprendo entonces los versos de Benedetti, miró el río y tiemblo frente al tiempo, que me verá morir. Es la rosa, de la foto, sobre tu cabello el único recuerdo real que quedará en mi memoria. Todo lo demás ya es historia. No existirán las charlas eternas, los gestos de compromiso y de cariño, la sonrisa ante el infortunio. La puerta aún vibra, con mi portazo, y yo vibro. Se terminarán las palabras de Borges, sobre que la amistad no tiene frecuencias, porque no existirá la amistad. El frío de la solitaria habitación impide que me concentre en lo demás. Todo finaliza, porque el más escaso de los bienes, el tiempo, Cronos, no perdona. Tirano Rey, algún día también encontraras tu Teseo al final del laberinto y tal vez ya lo estés esperando. O peor, nunca terminará tu imperio, ...

Dos amantes

La oscuridad de la noche, no lo entendían así, era un preludio de lo que serian sus vidas. Decidir es absurdo, el Destino nos depara un camino que no somos capaces de ver. Al principio somos una roca para él, que es como el río. Pero con el tiempo, ese otro río, nos convertirá en arena que manejará a placer. Puedes oponerte, pero solo agotarás tus fuerzas. Prometieron amarse para siempre con locura, como lo hacían en ese momento. No conocían el ruego de Herrick, ignoraban que el amor es como el fuego que tiene una cantidad limitada de combustible y que si se agota ya no se puede volver a alimentar. La llama alocada, implacable, dura muy poco, en cambio algunas brazas siguen encendidas aun después de finalizada la fogata, la vida. El amor es ese cruel dragón que a todos toca, pero que a pocos deja indemnes. Nadie puede culparlos por desconocer el laberinto de ese libro que es la vida, ni este laberinto que tiene muros de letras. La ignorancia puede ser un gran aliado del amor. Porque ...

Nombre Secreto

Compondrán mis versos, al final, las líneas de tu rostro, de esa máscara que te cubre. Mas no puedes sentirte orgullosa por eso, ni menos aun inmortal. Pues vivirás por siempre en mi memoria y nunca morirás para mí, pero cuando yo muera nada quedará de mi memoria, como tampoco de la del resto de los hombres. Y será entonces como los árabes recitan en sus proverbios y la pobre tinta me sobrevivirá y lo que escriba con ella. Quizá yo haya escrito algo que me justifique, algo que me sobreviva y seré, mientras los hombres caminen por la tierra (y sean capaces de leer) inmortal, pues viviré en ellos. Pero tú, en cambio, sucumbirás conmigo y tu nombre solo será otro secreto, como la protección que cubría a esa antigua ciudad que hoy conocemos como Roma. Acaso seré otro Rómulo, acaso tendré tu nombre conmigo en mi lecho mortal.

Perdiciones

Cruel atino de mi destino, que con venturoso castigo, condena, irremediable, mi camino aún no recorrido. Solo me queda aquella tarde soleada, el cantar de las aves, el desierto inexpugnable de tu mirada. Son ventanas escurridizas, mentiras pasajeras, las que me consuelan. Es la imaginación la que te sostiene con vida en mi universo, pues ya has muerto para mí. Ahora puedo comprenderte, ahora entiendo tu proceder. Cruel la vaga erudición con la que cuento, traicionera, que me aparte de quienes quiero. Un mundo distinto me aguarda, un mundo irreal, donde todo es imposible. Ya no sé, ni quiero, medir el tiempo. Solo quiero, y eso lo sé, volver a ti.

La tormenta llama a la puerta

Se sienten ruidos detrás de mi puerta, debe ser la tormenta que tiene la gentileza de avisar su llegada. Las nubes del cielo nos ocultan el sol, pero yo sé que sigue allí. El insomnio atenta contra mis ganas de dejar de pensar, pero no sabotea mi deseo de mañana volver a luchar. La verdad puede ser una cruel mentira, o tal vez la mentira somos nosotros. Ya se forjo la espada que reclamará mi nombre. Es comprensible el miedo a lo desconocido. Viven en nuestras mentes varias dudas. Quien no duda, no piensa y quien no piensa, no existe. Hay un nombre que me duele. Todavía espero una sonrisa. El muro es demasiado alto, mejor retrocede. No es de cobarde huir, solo de personas deshonrosas. Si te sabes derrotado, no luches, las batallas se ganan y se pierden antes de comenzar. El fin llega cuando tomas los dados. Mañana me olvidaré de alguien. La sentencia del profeta solo se cumplirá si nosotros seguimos el camino que creemos diseñado por nosotros. El amor verdadero vuela como una mariposa. ...

Qué piensas, Silencio

¿Qué pensará el Silencio que calla y no me dice nada? Tal vez busque palabras exactas para definirme la Verdad. Puede que esté meditando y solo hable en el final. Quizá intenta demostrarme, con su silencio, que está conmigo. Gusto de pensar que desea consolarme por mis fracasos, mis malos emprendimientos, las derrotas de último minuto, por el terror, por la esperanza, por esa mujer que no me quiso. Lo haría diciéndome que soy mejor que los otros, que todo estará bien. A caso me consuele diciendo que la primavera es precedida por el frío invierno. Cierto es que lo envidio y me compadezco de él. Estará solo con la Obscuridad en el final de los tiempos. Pobre e ingenuo mi consuelo, no me sirve, pues yo ya estoy solo hoy.

Hacer un regalo

No es sencillo hacer un regalo. No hablo de regalar cualquier cosa, hablo de hacer un regalo como se debe. Para llevar a cabo esta cruzada, a veces utópica, es necesario tener en cuenta algunas cuestiones. Primero es esencial saber escuchar. Siempre hablamos del regalo como algo importante, para quedar bien y que la persona que lo recibe nos recuerde a la hora de verlo o usarlo. Si usted no tiene ninguna de las intenciones anteriores deje de leer este tutorial. Reitero la importancia de escuchar. Uno puede enterarse de muchas cosas si escucha. A veces las personas hacen un pequeño bosquejo de sí mismas cuando hablan. Es importante observar. Los colores nos dicen qué siente una persona. Cómo se viste, cómo camina, la forma de mover sus manos. Estos gestos y gustos gritan. Una vez hecho esto, lleva tiempo, no es de un día para otro, ya podemos hacernos una imagen mental más o menos digna de esa persona. El siguiente paso es intentar pensar como ella. Mirar por sus ojos, sentir por sus ma...